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“Pongámosle Color a la Vida” Innovación Social en Enfermería

Por Rafael Pineda-Perdomo, RN 8 de Junio de 2013

BOGOTÁ, Colombia. Pongámosle color a la vida, es un programa educativo, culturalmente adaptado que favorece la salud de los cuidadores de adultos mayores en situación de discapacidad y pobreza. El desarrollo, implementación y evaluación del programa, es fruto las diversas investigaciones desarrolladas por el Grupo de Investigación en Cuidado Cultural de la Salud (GCCS) durante los años 2010 y 2012 con la participación de comunidades mestizas y afrocolombianas de Guapi (Cauca), en Bogotá y la zona rural de Cáqueza (C/marca).

Alba Lucero López (Izq.) y Vilma Velazquez (Der.), investigadoras del programa educativo. Foto: GCCS.

La estrategia del programa es acercarse a la realidad cultural de quienes realizan esta tarea a través de sesiones que los llevan al autoreconocimiento, a la autorreflexión y a establecer compromisos en salud desde sus propios intereses y motivaciones

El Programa 
De acuerdo al GCCS, el programa se desarrolla en las siguientes fases: 
Diseño de las sesiones: con base en estudios etnográficos, el GCCS reconoce los valores, creencias, factores de resiliencia y potencialidades que influyen en el cuidado de la salud y la vida. 
Identificación de Cuidadores: los promotores del programa establecen el perfil de los cuidadores y la ruta a seguir con ellos. 
Realización del programa: Las 6 sesiones se realizan en intervalos de 30 días, es dirigido por una enfermera experta en Gerontogeriatría y Enfermería transcultural. Las sesiones se llevan a cabo en las fases de, sensibilización, información culturalmente adaptada, toma de decisiones, compromisos de acción y cierre. Durante las sesiones se tratan temas que median entre el conocimiento popular y profesional.
Evaluación: El GCCS utiliza las variables de autopercepción de salud, funcionalidad familiar, carga de cuidador y depresión para llevar a cabo la medición.

Resultados 
Los resultados obtenidos muestran importantes efectos positivos sobre dos variables: funcionalidad familiar y carga del cuidador. Presentan, de igual forma, un modelo que ha sido aplicado y comprobado en comunidades rurales y urbanas, y que cuenta con la sistematización necesaria para ser replicado. Los cuidadores familiares de adultos mayores en situación de discapacidad de estratos 1 y 2, o de áreas rurales, son los principales beneficiados. Durante el trabajo desarrollado se detectó que el grupo de cuidadores está conformado, en su mayoría, por personas entre los 35 y los 60 años de edad de los cuales, el 75% son mujeres amas de casa con nivel de escolaridad bajo, convirtiéndose así en población vulnerable. 

Lo anterior muestra que se trata de un programa aplicable en diferentes contextos, con elementos innovadores que benefician a las comunidades vulnerables. El trabajo grupal, que se desarrolla durante 6 meses, tiene un impacto en las dinámicas familiares y en los proyectos de vida de los cuidadores.

Reconocimiento en innovación 
El elemento innovador del programa “satisface la necesidad de atención de un grupo usualmente desatendido si se tiene en cuenta que el aporte de los cuidadores en las familias y en la sociedad, tienen bajos niveles de apoyo por parte de los sistemas de salud las políticas públicas; sin reconocer que con su labor, le ahorran billones de pesos al Estado”, expresa Alba Lucero López, directora del GCCS de la Facultad de Enfermería de la UN. El programa ha sido reconocido como iniciativa de innovación social por parte del Centro de Innovación Social (CIS), de la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema de Colombia (ANSPE) y la Corporación MALOKA. Estas entidades construyeron el proyecto Hilando con el objetivo de identificar, promover y difundir las novedosas invenciones en el campo social. IdE

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